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Creo
que muchos españoles siguen pensando que Japón es un país
muy lejano, pero en realidad el aeropuerto de Tokio sólo
está a dos películas en un avión y unas pocas horas de
sueño.
Japón y España pueden ser muy buenos compañeros. De hecho
ya lo son.
En el 2006, unos 261.000 japoneses visitaron España, un
44% más que el año anterior.
Esto significa que el interés por España crece entre los
japoneses.
La relación internacional entre España y Japón comenzó
bien pronto.
En 1549, San Francisco Xavier (por cierto, este Santo
español es muy popular entre los japoneses) llegó a Japón
como misionero, siendo posiblemente el primer español
en alcanzar esta tierra.
Pero no sólo eran los españoles los que sintieron curiosidad
por conocer otros países.
En 1613, Tsunenaga Hasekura (llamado "Faxicura"
en Europa), dirigiendo un grupo de 180 japoneses, embarcó
rumbo a España para establecer relaciones comerciales.
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Tras
atravesar los Océanos Pacífico y Atlántico, a principios
de 1615, fueron recibidos por el Rey Felipe III
de España. El grupo se quedó algún tiempo en la
zona de Coría del Río, cerca de Sevilla. Dicen que,
los que se apellidan "Japón" en esta zona,
son los descendientes de los japoneses de esta delegación
de Hasekura que se quedaron en España.
En los años que he estado aquí, he visto algunas
diferencias en la metodología de trabajo entre España
y Japón.
Quizá Japón sea, en muchos aspectos, uno de los
países más sistematizados y metódicos. L
os proyectos en Japón se administran con unos planes
minuciosos y lo más importante en ellos es el cumplimiento
de cada paso. Es un método seguro pero rígido al
mismo tiempo, y a veces se complica ante los imprevistos.
La organización en España, es más flexible. Parece
que la gente sabe que, muchas veces no es fácil
ejecutar los planes exáctamente. Adaptan con facilidad
el plan y tienen talento para improvisar. Al mismo
tiempo, cuando es necesario, saben llegar a un nivel
de concentración máximo para aumentar la velocidad
de ejecución del proyecto sin que la buena calidad
del trabajo se vea afectada. Esto da la impresión
de ser algo inseguro al comienzo, pero finalmente,
y a pesar de los imprevistos, que normalmente ocurren,
es muy eficiente.
Las dos metodologías son diferentes pero igualmente
eficaces. Una puede complementar a la otra.
Cuando trabajamos con la gente de diferente cultura,
lo ideal es intentar sacar lo mejor de cada parte.
He comprobado que eso es posible y muy productivo.
Japón es un gran mercado, potente, dinámico, pero
también tiene su particularidad.
Es un mercado cuya primera puerta no es fácil de
abrir. Pero una vez dentro, es fiel con los que
son fieles y sinceros con ellos.
En ZIPANGO deseamos ir creciendo con las empresas
españolas como su buen socio en muchos campos, como
por ejemplo, importación y exportación, telefonía
móvil, producción cinematográfica, servicios de
producción, deporte, música, literatura...
Si se acuerdan de nosotros, cuando planeen algo
con Japón, estaremos encantados. |
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